Cómo cuidarse en la menopausia (I)

Los cambios hormonales que ocurren en la menopausia afectan al organismo de la mujer a todos los niveles. El desencadenante es la interrupción de la producción de estrógenos. Este tránsito de la mujer a una nueva fase no reproductiva conlleva, entre otros efectos, el envejecimiento que afecta a huesos, tejido graso y piel. En este artículo nos centraremos en los dos últimos.

El tejido graso en la menopausia

En esta etapa, el comportamiento de la grasa corporal cambia significativamente. El cuerpo femenino duplica o triplica su capacidad para acumular grasa, especialmente en la zona abdominal.

La estrona, una pseudohormona localizada en ese tejido graso y con capacidad de procurarnos una sensación de bienestar similar a la provocada por los estrógenos, tiene mucho que ver con esa pérdida de la curva de la cintura.

También está implicado en el proceso el aumento de la generación de cortisol, en el caso frecuente de incremento de la ansiedad.

Parecería que todo acaba convirtiéndose fatalmente en grasa durante la menopausia, sin embargo, a nivel facial ocurre todo lo contrario: la grasa se consume y con su desaparición provoca otros problemas.

Al disminuir la grasa del rostro, los pómulos se aplanan, los labios se afinan, algunas formas del cráneo se hacen más visibles, en sienes, por ejemplo… Al mismo tiempo, como también disminuye la base ósea, toda la masa muscular se desplaza y, arrastrada por el efecto de la gravedad, se mueve hacia el cuello.

Esta tendencia hacia abajo provoca que se marquen más las ojeras, y los pliegues subyugal y nasogeniano, así como las líneas de marioneta, de las comisuras de los labios a la barbilla. También la definición del arco mandibular se va perdiendo.

A todos estos procesos hay que sumar los que afectan directamente a la composición de la piel: perdemos luminosidad, hidratación, capacidad elástica…

Los mejores hábitos en la menopausia

El panorama suena desalentador, pero acomodando la alimentación a esta etapa -tomar menos grasas, asegurar el aporte de calcio y una nutrición variada- y combinándolo con una vida activa, que queme las calorías que nuestro organismo ya no consume como antes, podemos mantener un cuerpo ágil, en forma y lleno de vitalidad. En futuros artículos volveremos sobre este punto.

También en medicina estética, nunca como ahora contamos con soluciones para frenar y corregir los efectos de la menopausia en nuestro aspecto. Y cada vez más, apostando por naturalidad: naturalidad en las sustancias utilizadas y naturalidad en los resultados.

Muchas de las mujeres que acuden a Gaia Pro Aging se encuentran en esta etapa de su vida. Buscando siempre el tratamiento menos invasivo, más seguro y duradero, ofrecemos alternativas muy eficaces para eliminar esas acumulaciones de grasa rebelde, como CoolSculpting®, rejuvenecer nuestro aspecto, como el Plasma Rico en Plaquetas o la lipotransferencia, y evitar el efecto de la gravedad en nuestro rostro, como las suturas de tensión que estimulan la producción de colágeno propio.

Un cuerpo y rostro saludable, atractivo, vigoroso y con el aspecto que tenía años atrás es posible también durante la menopausia. Con Gaia Por Aging mostrarás tu mejor yo también en esta etapa de tu vida.

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