Por qué algunos personas engordan y otras no

Seguro que alguna vez te has preguntado qué hace que algunas personas puedan comer lo que quieran sin engordar. Sobre todo si tú alguna vez has tenido que seguir una dieta o te ha preocupado tu peso.

Para responder a esta cuestión debemos poner el foco en dos factores: tú y tus circunstancias. O lo que es lo mismo: tu organismo y tu contexto familiar.

Los factores biológicos

La herencia genética tiene algo que ver, claro está. Y va más allá de la predisposición mayor o menor del organismo a almacenar la grasa.

Un ejemplo: recientes estudios relacionan la obesidad con la composición de nuestra flora intestinal. Esta, en algunas personas, cuenta con microorganismos que ayudan a no acumular grasa. Y aunque esas bacterias no son parte intrínseca de nuestro cuerpo –son, por tanto, factores externos- sí que tiene que ver con la genética el hecho de que algunas de ellas se heredan, como es el caso de las Christensenellaceae, cuya presencia se vincula a un menor aumento de peso.

Otro elemento que tiene relación con la facilidad para engordar son las hormonas. Las mujeres suelen tener mayor predisposición a almacenar grasa, y cuando llega la menopausia aún se potencia más esa tendencia, aunque este factor siempre va acompañado de otros que lo favorecen, como puede ser el estrés y el sedentarismo.

El entorno y la obesidad

Si no se puede negar las razones anteriores, sí que es cierto que no son la explicación definitiva de por qué se engorda. El contexto familiar y los hábitos nutricionales tienen un peso fundamental en la ecuación.

En muchas ocasiones, padres con sobrepeso tienen hijos con sobrepeso, y en la mayoría de los casos no ocurre por razones genéticas, sino por compartir unos hábitos determinados, y no solo nutricionales, también de comportamientos ante la actividad física, etc.

Unos hábitos correctos no solo nos ayudarán a mantener un mejor equilibrio entre las calorías que ingerimos y las que gastamos, sino que son el camino a una vida más saludable que nos acompañará durante toda nuestra edad adulta hasta la vejez, con menor riesgo de desarrollar enfermedades.

Nuestra sociedad tendrá menos individuos con sobrepeso si ponemos unos buenos cimientos desde la infancia:

  • Alimentación correcta, baja en azúcares refinados y con variedad de frutas y verduras, que deben llenar la mitad del plato.
  • Conocimientos nutricionales: qué comemos, qué nos aporta cada alimento, cómo combinarlos para garantizarnos una alimentación equilibrada y saludable.
  • Ejercicio como parte de la rutina diaria. Todo vale, desde caminar con la familia, jugar con los amigos, bailar, hacer deporte…

Cualquier etapa de la vida es un buen momento para comenzar a seguir estas pautas. Y para aquella grasa que ya has adquirido y no se va ni con dietas, en Gaia Pro Aging te ofrecemos una solución no invasiva y para siempre: Coolsculpting.

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