Posts Tagged rejuvenecimiento facial

La importancia del diagnóstico en medicina estética

– Aquí el traumatólogo, dígame.
– Le llamo para saber qué elegir. ¿Qué es más barato: extirparme el menisco o hacerme una sutura?
– Pero, ¿a usted le han hecho un diagnóstico de su rodilla?
– Bueno, yo ya sé que lo tengo roto. Quiero ver la operación que se ajusta más a mi bolsillo.

Esta situación, que casi parece un chiste, se da todos los días (por no decir a todas horas) en un campo de la medicina: la medicina estética.

A Gaia Pro Aging llaman o escriben habitualmente personas interesadas preguntando por el precio de un tratamiento o de un producto, dando por hecho que ya saben lo que necesitan para conseguir el objetivo deseado: rejuvenecimiento, perder peso, perder volumen, eliminar manchas u otras imperfecciones de la piel

La búsqueda de la “ganga” les hace olvidar a menudo que hablamos de medicina, de productos que son medicamentos, sustancias que, como cualquier medicina, provocan unos efectos en nuestro organismo (la piel, por muy externa que sea es un órgano de nuestro cuerpo y veces eso se olvida), efectos que en ocasiones son inesperados, no deseados. Se deja de lado que, ante una situación adversa de este tipo, es fundamental saber manejar el problema, y por tanto, la figura del profesional de medicina estética debe tener en todo el proceso el mismo protagonismo y consideración que tienen otros médicos de otras especialidades. Traumatólogos, por ejemplo.

Para decidir cómo tratar una rotura de menisco hace falta un diagnóstico, basado en el conocimiento y experiencia de una carrera médica y el resultado de pruebas, normalmente la exploración física y alguna prueba médica por imagen.

Igual de imprescindibles son todos esos factores en la medicina estética. De hecho, dada su importancia, en Gaia Pro Aging siempre anteponemos a cualquier tratamiento una primera cita, que dura aproximadamente una hora, y que, para los amantes de los “chollos”, es gratuita y sin compromiso.

El diagnóstico previo

Durante esta sesión, la directora del centro estudia las características personales del/la potencial paciente: edad, estado de la piel, hábitos de vida, objetivo, expectativas…
Una vez cuenta con todos los datos, estudia qué tratamientos son más adecuados para obtener el resultado deseado. Lo habitual es que lo más efectivo y recomendado sea la combinación de varias terapias, cuya suma de efectos se traduce en mayor beneficio para el aspecto y salud del/la paciente, así como una mayor duración de los resultados conseguidos. También es el momento de informar del presupuesto, o presupuestos, porque intentamos ofrecer siempre que sea posible más de una opción.

El diagnóstico de inicio de tratamiento

Una vez el/la paciente ha dado su conformidad a un tratamiento y antes de empezarlo, la dra. Ponga lleva a cabo más pruebas, normalmente una ecografía cutánea, que le permite observar el estado de todas las capas de la piel con anterioridad a la aplicación de las terapias.

De esta manera, cuando avance el tratamiento y se realicen nuevas ecografías, la doctora contará con elementos científicos mesurables para saber hasta qué punto ha mejorado la piel a la terapia aplicada.

En fin, instrumentos médicos y profesionales médicos para una especialidad médica. Algo a tener muy en cuenta antes de decantarse por lo más barato, o dejarse influir por la publicidad, las celebrities o el marketing.

Y, de la misma manera que te informas del prestigio del traumatólogo que operará tu menisco, hazlo también del/la profesional médico que cuidará de tu piel, y elige aquel/aquella cuya trayectoria y reputación contrastable te dé garantías de que va a ser tu aliado incondicional para que tu proceso de envejecimiento sea lo más equilibrado, atractivo y saludable posible.

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Cómo cuidarse en la menopausia (I)

Los cambios hormonales que ocurren en la menopausia afectan al organismo de la mujer a todos los niveles. El desencadenante es la interrupción de la producción de estrógenos. Este tránsito de la mujer a una nueva fase no reproductiva conlleva, entre otros efectos, el envejecimiento que afecta a huesos, tejido graso y piel. En este artículo nos centraremos en los dos últimos.

El tejido graso en la menopausia

En esta etapa, el comportamiento de la grasa corporal cambia significativamente. El cuerpo femenino duplica o triplica su capacidad para acumular grasa, especialmente en la zona abdominal.

La estrona, una pseudohormona localizada en ese tejido graso y con capacidad de procurarnos una sensación de bienestar similar a la provocada por los estrógenos, tiene mucho que ver con esa pérdida de la curva de la cintura.

También está implicado en el proceso el aumento de la generación de cortisol, en el caso frecuente de incremento de la ansiedad.

Parecería que todo acaba convirtiéndose fatalmente en grasa durante la menopausia, sin embargo, a nivel facial ocurre todo lo contrario: la grasa se consume y con su desaparición provoca otros problemas.

Al disminuir la grasa del rostro, los pómulos se aplanan, los labios se afinan, algunas formas del cráneo se hacen más visibles, en sienes, por ejemplo… Al mismo tiempo, como también disminuye la base ósea, toda la masa muscular se desplaza y, arrastrada por el efecto de la gravedad, se mueve hacia el cuello.

Esta tendencia hacia abajo provoca que se marquen más las ojeras, y los pliegues subyugal y nasogeniano, así como las líneas de marioneta, de las comisuras de los labios a la barbilla. También la definición del arco mandibular se va perdiendo.

A todos estos procesos hay que sumar los que afectan directamente a la composición de la piel: perdemos luminosidad, hidratación, capacidad elástica…

Los mejores hábitos en la menopausia

El panorama suena desalentador, pero acomodando la alimentación a esta etapa -tomar menos grasas, asegurar el aporte de calcio y una nutrición variada- y combinándolo con una vida activa, que queme las calorías que nuestro organismo ya no consume como antes, podemos mantener un cuerpo ágil, en forma y lleno de vitalidad. En futuros artículos volveremos sobre este punto.

También en medicina estética, nunca como ahora contamos con soluciones para frenar y corregir los efectos de la menopausia en nuestro aspecto. Y cada vez más, apostando por naturalidad: naturalidad en las sustancias utilizadas y naturalidad en los resultados.

Muchas de las mujeres que acuden a Gaia Pro Aging se encuentran en esta etapa de su vida. Buscando siempre el tratamiento menos invasivo, más seguro y duradero, ofrecemos alternativas muy eficaces para eliminar esas acumulaciones de grasa rebelde, como CoolSculpting®, rejuvenecer nuestro aspecto, como el Plasma Rico en Plaquetas o la lipotransferencia, y evitar el efecto de la gravedad en nuestro rostro, como las suturas de tensión que estimulan la producción de colágeno propio.

Un cuerpo y rostro saludable, atractivo, vigoroso y con el aspecto que tenía años atrás es posible también durante la menopausia. Con Gaia Por Aging mostrarás tu mejor yo también en esta etapa de tu vida.

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Cómo elegir el tratamiento de rejuvenecimiento facial

Los signos del paso del tiempo en el rostro no suelen manifestarse de forma aislada, ya que afecta a muchos puntos:

  • la materia grasa de las mejillas se hunde y cae,
  • los tejidos pierden hidratación y se hacen más finos,
  • la estructura ósea se reduce,
  • los músculos se desplazan hacia abajo y hacia delante,
  • las arrugas se hacen cada vez más profundas,

El resultado es un cambio visible en los rasgos y una expresión permanente de cansancio. Se trata de un efecto global y, por tanto, al plantearse un tratamiento de rejuvenecimiento desde Gaia Pro Aging siempre recomendamos que se enfoque también de la misma manera, globalmente.

Así pues, más que elegir un método en concreto, conseguirás revertir la situación mucho mejor si lo que eliges es al centro y profesional médico adecuados. Estos lo que harán, como hacemos el equipo de Gaia Pro Aging liderado por la dra. Ponga, es echar mano de todos los recursos que existen actualmente para actuar sobre tu rostro y recuperar su mejor aspecto, como el de hace diez años.

 

La dra. Ponga diseña unos programas de rejuvenecimiento que incluyen cara y cuello, valora aquellos puntos a los que es necesario apuntar en cada caso, y aplica los tratamientos necesarios para renovar la vitalidad de la piel y recolocar cada elemento en su sitio, siempre sin alterar tus rasgos ni los volúmenes que te son propios, para que siempre sigas siendo tú.

En estos programas de rejuvenecimiento, tres son los pilares básicos:

Tres tratamientos que, de una forma u otra, pero siempre sin dolor, sin cirugía y de forma no invasiva, consiguen estimular nuestras células para que generen nuevo colágeno. La piel se torna más joven, elástica y gruesa. Tu cara se mantiene tersa, luminosa, firme y sana durante más años.

Estos tres ejemplos de avanzada tecnología de rejuvenecimiento se complementan con otros tratamientos de apoyo, como el láser, la carboxiterapia, el generador de plasma, la toxina botulínica, peelings químicos… que se encargan de revertir manchas, cicatrices, arrugas de expresión y otros irregularidades de la piel.

En definitiva, más que un tratamiento, tu rostro necesita un programa de rejuvenecimiento. Hecho a medida a base de terapias cada vez más sofisticadas, naturales y seguras. Y aplicado por una profesional como la dra. Ponga, que conjuga experiencia y buen gusto, para ofrecerte todas las garantías de seguridad, salud y fidelidad a tu personalidad única en el resultado.

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